Caducidad de la Acción de Nulidad planteada por las Entidades Financieras en los Procedimientos Judiciales relativos a Productos Financieros

En los procedimientos que versan sobre la reclamación de instrumentos financieros complejos en la mayoría de ocasiones, se plantea una acción de anulabilidad por vicio en el consentimiento. La caducidad de la acción ocurre los cuatro años, conforme a lo establecido en el artículo 1.303 del Código Civil.

Por esta razón, el trascurso del plazo de caducidad de cuatro años previsto por el artículo 1.303 del Código Civil es una de las alegaciones más frecuentes esgrimidas por las entidades financieras, que calculan el plazo desde la contratación de los productos, ya sean participaciones preferentes, bonos convertibles, obligaciones subordinadas, notas de capital, cuotas participativas, productos estructurados, entre otros.

Sin embargo, la jurisprudencia es pacífica al sostener que la contratación de productos financieros complejos constituyen contratos de tracto sucesivo en los que el plazo que comenzará a contar desde la consumación del contrato, no el momento de la firma del mismo. Este momento de la “consumación” no puede confundirse con el de la perfección del contrato: la consumación del contrato sólo tiene lugar cuando están completamente cumplidas las prestaciones de ambas partes (por ejemplo, el abono de cupones o dividendos).

En cualquier caso la consumación del contrato nunca tendría lugar en el momento de suscripción o firma de las órdenes de compra.

A este planteamiento ha dado una respuesta categórica la Sentencia del Pleno del Tribunal Supremo del pasado 12 de enero de 2015. El Pleno manifestó que el plazo de cuatro años recogido en el artículo 1.301 del Código Civil, empezará a correr desde la consumación del contrato, es decir, desde la realización de todas las obligaciones que las partes se hubieran comprometido a realizar.

Sentada la premisa anterior, el Tribunal Supremo establece que en las relaciones contractuales complejas, como son con frecuencia las derivadas de los contratos bancarios, la consumación del contrato, a efectos de determinar el momento inicial del plazo para ejercitar la acción de anulación del contrato, no puede quedar fijada antes de que el cliente haya podido tener conocimiento del error -partiendo del criterio tradicional de la actio nata que también recogen los Principios del Derecho Contractual Europeo.

Dice expresamente el Tribunal Supremo que “El día inicial del plazo de ejercicio de la acción será, por tanto, el de suspensión de las liquidaciones de beneficios o de devengo de intereses, el de aplicación de medidas de gestión de instrumentos híbridos acordadas por el FROB, o, en general otro evento similar que permita la comprensión real de las características y riesgos del producto complejo adquirido por medio de un consentimiento viciado por el error”.

No obstante lo anterior, cabe destacar que la acción de anulabilidad derivada del error en el consentimiento no es la única acción ejercitable en defensa de los intereses de los minoristas suscriptores de productos financieros complejos, es decir, en los casos en los que la acción de anulabilidad hubiera caducado, seguirá habiendo opciones para los clientes minoristas.

Existen otras vías de éxito de las reclamaciones frente a  las Entidades Financieras, en primer lugar, la nulidad radical o absoluta del contrato -caracterizada por la falta de elementos esenciales o por la vulneración de normas imperativas o prohibitivas-, supuesto en los que la acción impugnatoria es imprescriptible y no está sujeta a plazo, de acuerdo con la regla de que “lo que es nulo en su inicio no produce efectos ni puede ser convalidado”. En segundo lugar, las acciones de resolución del contrato y responsabilidad contractual –por incumplimiento de las obligaciones asumidas por las Entidades Bancarias- tienen un plazo de quince años para ser ejercitadas, de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 1.101, 1.124 y 1.964 del Código Civil, siguiendo el criterio del Pleno del Tribunal Supremo, en su sentencia de 9 de septiembre de 2014.

En conclusión, la acción de nulidad de los contratos de compra de instrumentos financieros complejos no caduca trascurridos cuatro años desde la contratación, puesto que el plazo no empieza a contar hasta la consumación del contrato, entendida como el momento en el que se agotan las obligaciones a la que se comprometieron las partes.

Loleta Linares

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