El Perfil del Cliente

Cuando el ciudadano acude a una entidad financiera para suscribir un producto financiero puede hacerlo desde el perfil del cliente de inversor minorista o desde el perfil de inversor profesional.

Pertenecer a un grupo u otro es relevante de cara a un procedimiento judicial, la protección jurídica y la defensa dependerán del perfil del cliente.

Ahora bien:

  • ¿Cuándo se tiene el perfil de cliente minorista y cuando se tiene perfil de cliente profesional?
  • ¿Qué consecuencias jurídicas implica pertenecer a un perfil u otro de cara a un procedimiento judicial?

Las características que permiten situar al cliente en uno u otro perfil radican en la Directiva de Mercados Financieros (MiFID).

Esta regulación de 2007 supuso un hito en la creación de garantías, procedimientos, y controles sobre las entidades que comercializan productos financieros entre sus clientes con la finalidad de dotar a estos últimos de una protección más específica.

La normativa considera que tiene un perfil de cliente minorista aquel que nunca ha estado relacionado con el mundo financiero y ni posee el nivel de conocimientos financieros necesarios, ni cuenta con los medios técnicos para entender los riesgos del producto financiero.

Por indicación de la propia Directiva, será inversor profesional el cliente que no sea considerado minorista conforme a las anteriores características.

Por ello, las Entidades están obligadas a realizar a sus clientes tests para valorar la conveniencia e idoneidad de los productos ofertados y concretar su perfil.

La normativa MiFID supone la creación de una esfera proteccionista entorno a los clientes de entidades financieras para evitar que, usando su situación de superioridad en los mercados financieros, ocasionen perjuicios a sus clientes con productos financieros no adecuados a su perfil de cliente.

Además, nuestro legislador, consciente del desequilibrio entre entidad y cliente, dota a este último de una protección añadida a través de la regulación de consumidores y usuarios.

Por lo tanto, el cliente es considerado consumidor, además de minorista o profesional, quedando protegido por la Ley de Consumidores y Usuarios.

Esta normativa dispone reglas de transparencia, claridad y proporcionalidad cuyo fin es evitar la imposición de cláusulas abusivas a los clientes consumidores que puedan ser incluidas en contratos de productos financieros.

A modo de conclusión, el cliente no está desprotegido frente a las entidades bancarias pues, siendo cliente minorista o profesional, además de consumidor, tiene una normativa específica que le protege frente a prácticas abusivas que puede hacer valer frente a las entidades bancarias bien sea por aplicación de la normativa MiFID o bien sea por la normativa de consumidores.

Loleta Linares

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